domingo, 24 de julio de 2011

Despedida

Al amanecer, abandoné tu cama, recogí mi ropa, pensando marcharme para siempre, pero recordando tu rojo de labios marcado en mi piel...
Buscaré nuevas amistades, nuevas relaciones, nuevos amores, nuevas experiencias, pero siempre quedará algo ahí, clavado como una espina que no se va, como una espina que cada vez se clava más, sin posibilidad de cura.
Esos momentos, imposibles de borrar de mi memoria, guardados en lo más profundo de mi ser, para que solo nos acordemos tu y yo, sin que nadie se entrometa en esas experiencias, esos momentos y esas sonrisas...y... bueno, tu mirada.
Me fui, no puedo seguir encerrado en lo mismo, necesito respirar, conocer cosas nuevas, descansar, pensar en soledad, junto mi libreta y mi bolígrafo, sin contacto con nada ni nadie, sin hacer sufrir a los que están a mi alrededor.
Se que últimamente he estado agresivo, desagradable, y enfadado con todo. Lo siento, no quiero hacerte más daño, no quiero hacerme más daño a mi mismo, y seguir abandonando cada mañana tu cama sin poder siquiera desayunar contigo... Sin llegar a hacerte el desayuno, llevártelo a la cama y despertarte con un beso, y contemplar a la mujer más bonita sobre la faz de la tierra. Mi vida no es buena, no es recomendable, y mezcla a demasiada gente, ya sufriste las consecuencias una vez, no dejaré que pase una segunda vez.
Todo esto parecerá extraño e incomprensible, pero es cierto, volveré, no se cuando, pero lo haré, puede que un mes, puede que en 12, lo único que me queda por decir... No te preocupes por mí, no te hagas preguntas, pues nada de esto tiene sentido, y recuerda, que siempre, siempre te llevaré conmigo.

-Peter.

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